
Valorarte o Compararte
A lo largo de la vida vamos usando diferentes referencias para posicionarnos, ubicarnos, orientarnos… a todos los niveles que el ser humano pueda necesitar.
Si nos vamos a la niñez, nuestras referencias para todo son nuestros padres, familiares… nuestro entorno más cercano. Ese entorno se va amplificando y las referencias van cambiando según nuestro desarrollo, evolución y circunstancias a lo largo de nuestra vida.
Organizarnos el día a día, a menudo sin darnos cuenta, lleva implícita una referencia, por ejemplo la hora que debo llegar al trabajo, y en base a esa hora elijo lo que tengo que hacer, y así hacemos con diferentes momentos del día, la semana, etc.
Sobre las referencias diarias de actividades, labores y otras acciones, hago un llamado aquí, para que tú, mujer, te pongas también como referencia algún día de la semana para lo que necesites para ti -quedar con amistades, salir a dar un paseo, darte un masaje, leer un libro…-, lo que te pida el cuerpo, así sin más.
Y sobre las referencias del entorno, es la cuestión de este artículo.
Hace unos días vi un video donde una mujer joven,;vestida con marcas de moda, media melena rizada bien cuidada, de piel luminosa y con sedosa apariencia; Hablaba del Valor que se da a sí misma y por eso ella elige con quién sale, con quién entra, con quién se relaciona y con quién se acuesta, y que eso es = VALORARSE. El mensaje era inspirador, directo y sencillo.
Claro, dicho así, es más que plausible, es para usarlo como mantra en la puerta de casa y leerlo todos los días antes de salir. Pero creo que le faltan matices. Porque dicho así de esa manera y con ese aspecto, te da cierta seguridad, seamos claras y sinceras.
Vivimos en una constante comparación estética con las modas impuestas, y todavía en ese aspecto, las mujeres tenemos que hacer un trabajo de honestidad, revisión y consciencia de cómo nos vemos. Sí, de como nos vemos cuando estamos solas, desnudas frente al espejo, porque andamos persiguiendo satisfacer el standard impuesto de apariencia permanentemente.
¿Como te puedes dar cuenta de que no te valoras? Cuando te comparas. Al compararte te estás juzgando, te estás mirando desde la crítica y ahí no cabe la aceptación, porque te estás valorando bajo una referencia que no conoces, sólo la ves, es una imagen, pero ¿qué hay detrás de esa imagen?. No conozco a la persona. Me puede gustar más o menos su aspecto, su discurso, su voz… pero de ahí a compararme hay un trayecto, y ese trayecto lo habrá recorrido ella, tú no.
Tu trayecto es otro, que te ha hecho ser lo que eres y estar dónde estás.
Te puedes referenciar en otras personas y sin son mujeres mejor, porque en la otra me veo y me reconozco -pero eso no es compararse-, y en la medida que me reconozco, profundizo en quién soy y entonces me Acepto, y luego me Valoro .
¿Podríamos hacerlo a la inversa? Primero me Valoro y luego me Acepto… prueba y me cuentas.
Sin Juicios, Sin Crítica, Sin Prototipo, Sin Modas, Sin Estereotipos… Cada una es única y eso ya le hace tener un Valor.
P.D.: Por cierto, ¿quién eres tú para juzgar a otra?